Nos timaron

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Artículo de opinión de Juan Ruiz García

Nos timaron

Tras la muerte de Franco nada debería ser igual, encaminando a los españoles hacia un régimen de gobierno democrático. Así nos lo dijeron y los creímos los de mi generación que la esperábamos y habíamos luchado por ella encontrando a veces algunas piedras en el camino, pero nos fueron dando formas e instituciones basadas, no todas, en el voto popular y pensamos que lo del voto era la democracia.

Nos engañaron. Lo llaman democracia simplemente porque votamos. Votamos pero no elegimos, son los partidos los que eligen a sus candidatos de acuerdo con sus intereses estratégicos y los ciudadanos nos limitamos a elegir partido, sin que tengamos la más mínima oportunidad de decidir sobre esas candidaturas.

En realidad pasamos de una dictadura con muchas libertades, por lo menos el tiempo en que yo viví, a una dictadura de partidos, una partitocracia, pues son los partidos y no los ciudadanos los que tienen el poder. Para conformar al ciudadano haciéndole creer que su voto hace a las instituciones democráticas nos han dicho han que esto es democracia porque votamos.

Democracia es un concepto muy antiguo en el que son los ciudadanos los que eligen su forma de vivir, las personas idóneas para gobernar, el sistema judicial, el legislativo y así todas las instituciones que conforman el estado. Aquí llaman democracia al simple hecho de votar en unas elecciones al partido que te maneje, que dirija tu vida, la economía, el empleo y todos los aspectos que componen la vida de los ciudadanos.

En los primeros tiempos de la naciente mal llamada democracia los de mi generación recordamos que en las listas de todos los partidos iban personas de gran formación, con experiencia e ideas para reformar la nación. ¿Por qué ahora no hay personas de vida profesional ejemplar, de dedicación a la política con el fin de favorecer la vida de los españoles? Si lo pensamos, es fácil de ver.

Los partidos tienen unas estructuras que los hacen funcionar y pronto salieron en cada uno de ellos personas que pensaron que podían vivir de la política, vieron los modos de control del aparato o estructura del partido y su funcionamiento entrando ellos a manejar esas estructuras. Controlando a las personas que componen esas estructuras podrían mandar, pero especialmente si eran ellos los que los nombraban, por lo que fueron haciéndose con el control de las agrupaciones y sus responsables hasta ir colocando todos sus peones en los lugares de decisión.

Una vez logrado esto, ellos entraron a saco en los partidos (en todos) y las personas importantes, aquellas que podían dar lustre a sus agrupaciones partidistas fueron relegados y sustituidos por los que querían vivir de la política, que por lo general eran y son gente mediocre, incapaz de triunfar en un mundo profesional o laboral y que se dedicaron a medrar en la política, vamos, que en España nacieron la política como profesión u oficio, con la particularidad de que para ello no hay que estudiar ni siquiera una Formación Profesional.

Estos mediocres han ido triunfando en la política partidista y, lamentablemente, en sus manos estamos. Así ocurrió en el Partido Popular, en el PSOE, en Izquierda Unida y cuando llegó Podemos que venían a renovarlo todo y a actuar de modo asambleario, se acostumbraron y vieron las ventajas que para ellos suponía esta forma de funcionamiento y se echaron al surco dejándose llevar por la costumbre establecida.

Si la corrupción de la izquierda hizo nacer a Podemos, la de la derecha posibilitó la implantación de Vox, que naturalmente una vez tocado el poder se están convirtiendo en otros más del sistema creado por ellos y para ellos.

Naturalmente, todos los entes que dependen de los partidos se han prostituido del mismo modo porque son los mismos los que los manejan y tenemos como ejemplo actual la pelea entre el PP y el PSOE por el nombramiento de magistrados en el Consejo General del Poder Judicial, porque todos quieren que las decisiones dependan de ellos. Ganará uno u otro partido, pero solo habrá un perdedor: El pueblo español.

Va siendo hora de que la sociedad civil se agrupe en asociaciones libres, que solamente dependan de ella, y luche para cambiar el modo de gobierno, de tal modo que los ciudadanos elijan a quienes quieran y les puedan pedir explicaciones, no como ahora que tenemos que estar supeditados a lo que quieran los mediocres que mandan en los partidos.

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